Su perseverancia rindió frutos tras dos años de trabajar en nuestras plantas procesadoras. Desde entonces, su visión ha sido seguir creciendo dentro de la empresa, continuar su formación y ampliar sus oportunidades.
“Quiero ir a la escuela, aprender más, poco a poco para que yo pueda crecer”, afirmó con la ayuda de una intérprete de lengua de señas.
El esfuerzo constante de Rodrigo tuvo una recompensa significativa con la posibilidad de adquirir su propia vivienda. Tras informarse y dar seguimiento a su proceso, logró concretar este objetivo que marcó un antes y un después en su vida.
“Dos años tardé para poder comprar mi casa, en diciembre me la dieron, estoy muy feliz, voy a celebrar, porque es un regalo para mí”, dijo Rodrigo, reflejando el valor de contar con un empleo formal que permita construir patrimonio.
Detrás de este logro también hay una red de apoyo familiar. Su abuelo, Mario Caro, recuerda el momento en que Rodrigo consiguió su empleo formal en Kekén y cómo, tras dos años de esfuerzo y dedicación, llegó la recompensa: su nueva casa.
Compartió que observa con orgullo los resultados del esfuerzo de su nieto: “Me siento muy satisfecho porque es un logro que por él mismo consiguió, con su trabajo y esfuerzo”, destacó, subrayando la importancia de que empresas como la nuestra sigan generando oportunidades reales para todos.
Historias como la de Rodrigo reflejan el verdadero alcance de Kekén T-Incluye: no solo generar empleo, sino impulsar proyectos de vida para las personas con discapacidad, abriendo caminos hacia la autonomía, el crecimiento y la construcción de patrimonio.