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“Carne de cerdo, alimento esencial para una dieta variada y equilibrada” Se trata de un alimento ideal para incluir en la dieta debido a su elevada densidad nutricional, ya que aporta proteínas de elevado valor biológico, contiene todos los aminoácidos esenciales, minerales como el hierro y el zinc, y vitaminas del grupo B, las cuales destacan por su participación en el correcto funcionamiento del sistema nervioso e inmunitario.   Cerca del 70 % de la grasa de la carne de cerdo es subcutánea, por lo que se puede eliminar fácilmente. Los cortes magros del cerdo, como el lomo, sólo contienen un 2,65 g de grasa por cada 100 g, menos que la que contiene un muslo de pollo (2,8 g por cada 100 g). Asimismo, los ácidos grasos de los cortes magros de cerdo son fundamentalmente monoinsaturados, principalmente ácido oleico, por lo que su consumo es muy adecuado para una dieta saludable. El lomo de cerdo tiene un bajo contenido de grasas saturadas, un menor consumo de estas contribuye a mantener niveles normales de colesterol.   Dentro de una dieta equilibrada, los expertos recomiendan el consumo de carnes magras, como la carne de cerdo, de entre 3 y 4 raciones por semana 100 – 125 g cada ración, eligiendo cortes magros, solomillo, cinta de lomo, costillas de lomo y pierna y retirando la grasa visible antes de cocinar el alimento.   Debido a su elevada densidad de nutrientes, la carne de cerdo es esencial en todas las etapas de la vida. Los más pequeños pueden encontrar en los cortes magros de cerdo un alimento saludable para alcanzar un crecimiento óptimo, debido a que es una fuente de proteínas de alto valor biológico, minerales y vitaminas. Además, debido a su bajo contenido en grasa ideal para la dieta, resulta también muy interesante para la alimentación en las personas mayores.   La carne de cerdo además resulta fundamental en la alimentación durante la adolescencia debido a los grandes requerimientos de nutrientes necesarios para culminar el desarrollo mental y físico. Su principal interés radica en el aporte de proteínas, hierro, zinc y vitaminas del grupo B. Por otro lado, la carne de cerdo, por su alto contenido proteico y de aminoácidos esenciales, es un alimento recomendado para las necesidades nutricionales especiales de los deportistas.   Otra de las etapas de la vida en la que los cortes magros de la carne de cerdo pueden desempeñar un papel fundamental es durante el embarazo y la lactancia. Esto es así porque los requerimientos nutricionales durante estas etapas aumentan. El consumo de carne de cerdo se adapta perfectamente a estos periodos, ya que supone un gran aporte de proteínas y minerales, y además cubre casi el 100 % de las necesidades en tiamina y vitamina B12 de las mujeres embarazadas y en período de lactancia por ración.